

Cuando piensas en el otoño estoy segura de que se te vienen muchos pensamientos a la cabeza ya que es la estación del color marrón, las hojas, los aromas intensos, los platos reconfortantes y, cómo no, la época de las setas. Nada mejor para disfrutar de estos productos de temporada que un risotto cremoso de setas, una receta que combina la sencillez con la elegancia y que conquista a cualquiera con su textura melosa y su sabor potente.
En este artículo te contamos paso a paso cómo preparar el mejor risotto de setas en casa, qué ingredientes necesitas y algunos trucos para que triunfes ante tus invitados.
Es ley de vida, cuando empieza a hacer frío, el cuerpo pide platos calientes y llenos de sabor. El risotto cumple con todo eso: es reconfortante, nutritivo y, además, es un plato ideal para aprovechar productos de temporada como los champiñones, los boletus o las setas shiitake.
Otro motivo para elegir el risotto es la versatilidad que tiene. Con una base común (arroz, caldo y paciencia, obvio), se pueden crear muchas variaciones. Sin embargo, el risotto cremoso de setas se ha convertido en un clásico porque equilibra a la perfección lo intenso de las setas con la suavidad del queso y la mantequilla.
La clave de un buen risotto está en la receta, pero sobre todo en la calidad de los ingredientes. Por ejemplo, para 4 personas vas a necesitar:
El primer paso es poner el caldo a calentar en un cazo y mantenlo siempre caliente a fuego bajo. Este paso es fundamental para que el arroz absorba bien el líquido y suelte su almidón, logrando esa textura cremosa que lo hace tan característico.
Limpia las setas con un paño húmedo o un cepillo (no las mojes mucho para que no pierdan sabor). Corta y saltéalas en una sartén amplia con un poco de aceite de oliva. Añade sal y pimienta. Reserva una parte para decorar al final y deja el resto en la sartén.
En la misma sartén, añade un poco más de aceite y sofríe la cebolla picada junto con los dientes de ajo. Hazlo a fuego medio hasta que estén transparentes, sin que lleguen a dorarse.
Agrega el arroz y remueve bien durante un par de minutos. Este paso, conocido como “nacarar”, ayuda a que el grano se selle por fuera y quede firme en la cocción.

Echa el vino y deja que se evapore el alcohol, sin dejar de remover. El arroz empezará a absorber esos matices que le darán un sabor especial.
Este es el momento más importante: añade un cucharón de caldo caliente y remueve hasta que el arroz lo absorba casi por completo. Repite el proceso, siempre de poco en poco, durante unos 18-20 minutos. No dejes de remover, ya que es lo que ayuda a liberar el almidón y conseguir la textura cremosa.
Cuando el arroz esté al dente y tenga una textura melosa, retira del fuego. Añade la mantequilla y el queso parmesano rallado. Mezcla suavemente hasta que se integren y veas que está cremoso.
El risotto tiene que servirse inmediatamente después de terminarlo. Si lo haces por la mañana y esperas a servirlo a la hora de la comida es lo peor que puedes hacer, ya que con el tiempo el arroz seguirá absorbiendo líquido y perderá su textura. Te recomiendo que lo coloques en platos hondos, decores con las setas reservadas, un poco de perejil fresco picado y, si quieres, unas lascas extra de parmesano.
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